
Septiembre y octubre de 2019 fueron dos meses bastante intensos en lo que se refiere al fenómeno OVNI, aunque, si bien no porque surgieran muchas noticias sobre ellos, sí por la importancia de las pocas que surgieron.
Todo empezó el mes de septiembre, cuando se hicieron públicos tres vídeos grabados por pilotos militares estadounidenses en los que se podían observar otros tantos objetos voladores de procedencia desconocida y el ejército confirmó que eran auténticos.
Por otro lado, ese mismo mes tuvo lugar la concentración en los límites de la conocida cómo Área 51 convocada por Matty Roberts, un estudiante de 20 años de edad que creó un evento en Facebook para convocar dicha concentración cómo una broma, pero que rápidamente se hizo viral y, finalmente, el 20 de Septiembre, fecha para la que estaba convocada la concentración, se acabó celebrando realmente, a pesar de haber aclarado Roberts que se trataba de una broma y pedir a la gente que tuviera pensado acudir realmente que no lo hiciera.
A todo esto hay que sumar el hecho de que en el mes de octubre la compañía To The Stars Academy of Arts & Sciences (TTSA), la misma que hizo públicos los tres vídeos citados anteriormente, hizo público que acababa de firmar un contrato con el ejército estadounidense por el que la compañía le cedía al ejército unos «metamateriales» para que éste los estudiara.
Desde que se hizo pública esa noticia, muchos fueron los medios que se hicieron eco de ella a lo largo de octubre.
Sin embargo, cómo se puede fácilmente comprobar si se hace una búsqueda en Internet, todos esos medios se limitaron a recoger el hecho de que To The Stars Academy of Arts & Sciences firmara este contrato con el ejército, pero ninguno se ha molestado en profundizar en qué son esos metamateriales que tenía en su posesión TTSA, en qué es exactamente lo que esta compañía ha entregado al ejército y cómo lo consiguió.
TTSA es una compañía de entretenimiento fundada en 2014 por el guitarrista Tom Delonge, Harold E. Puthoff y Jim Semivan. Originalmente fue creada cómo un sello discográfico creado por DeLonge para producir el quinto álbum de estudio del grupo musical al que pertenece actualmente, Angels & Airwaves.
Rápidamente empezó a ampliar su área de negocio y, al año siguiente, 2015, creó su propio sello editorial de libros y, finalmente, en 2017, se convirtió en una empresa de beneficio público y creó sus propias divisiones científica y aeroespacial.
Sin embargo, como precisamente se ha podido ir observando desde que la compañía creó su propio sello editorial, el verdadero motivo por el que Tom DeLonge creó TTSA, como todo parece indicar, es su interés en el Fenómeno OVNI.
Efectivamente, desde que se creó, el sello editorial de TTSA se ha caracterizado por ser un sello editorial dentro del cual todos los libros publicados son libros que tratan sobre lo sobrenatural, la ufología y la ciencia-ficción.
Lo mismo ocurre con todas sus producciones audiovisuales, entre las cuales figuran el corto animado Poet Anderson: The Dream Walker y la serie documental de History Channell Unidentified: Inside America’s UFO Investigation.
Esta última, es una serie documental en la que Luis Elizondo, un ex empleado de la Oficina del Subsecretario de la Defensa de Inteligencia, expone a la luz pública su trabajo en el Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas (AATIP) iniciado por la Agencia de Inteligencia de la Defensa para estudiar Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés), o, lo que es lo mismo, OVNIs.
Elizondo no es la única persona que siente interés por el Fenómeno OVNI y ajena al «mundo» del entretenimiento que trabaja en To The Stars Academy of Arts & Sciences.
Efectivamente, aparte del propio Luis Elizondo, TTSA cuenta con otros miembros que en el pasado han trabajado para el gobierno estadounidense o que son científicos; como, por ejemplo, Steve Justice, que trabajó durante 39 años en Lockheed Martin, o Joe Schurman, ingeniero y experto en Inteligencia Artificial que ha trabajado para Microsoft, IBM y Hewlett Packard.
Cómo ya hemos señalado, ésta no es la primera vez que oímos hablar de ésta compañía en una noticia relacionada con el Fenómeno OVNI, pues fue TTSA la compañía que hizo públicos los vídeos autentificados por el ejército estadounidense.
En lo que respecta a la noticia que nos ocupa, todo empezó el 17 de Octubre de 2019, cuando la propia TTSA anunció públicamente en su sitio Web que había firmado un CRADA (Cooperative Research and Development Agreement) con el U. S. Army Combat Capabilities Development Command.
En el breve texto que publicó TTSA en su Web, ésta compañía explica que se trata de un contrato por el que la compañía y el ejército colaborarán para desarrollar nuevas tecnologías para mejorar las capacidades de los vehículos militares terrestres.
Al mismo tiempo, la página Web «The Black Vault» ponía a disposición del público el contrato en formato PDF, desde donde se puede descargar.
Éste documento solo expone el objetivo y las condiciones del contrato firmado por TTSA y el ejército, quizá de ahí que la mayoría de los medios que se han hecho eco de esta noticia solamente hablen del hecho de que ésta compañía y el ejército han firmado este contrato.
Sin embargo, sí ha habido medios que se han molestado en indagar un poco más y averiguar qué son esos «metamateriales» que le ha entregado TTSA al ejército.
Según las fuentes citadas por esos medios que hemos podido consultar, hemos sabido que esos «metamateriales» que le ha entregado TTSA al ejército estadounidense son sendos fragmentos de un material que, en las fotografías de éstos publicadas por el propio Tom DeLonge en su cuenta de Instagram y en Twitter, parece alguna clase de roca, pero que, en realidad, sería algún tipo de metal.
Al parecer, aquellos cuyas fotografías ha publicado DeLonge en su cuenta de Instagram, no serían los únicos fragmentos de este material que tendría en su poder TTSA y que ha entregado al ejército, sino que, en total, TTSA habría tenido en su poder nueve fragmentos de estos metamateriales.
Siempre según la propia TTSA, esta compañía habría hecho analizar estos fragmentos y los resultados que habrían arrojado los análisis serían que se trata de nueve fragmentos de metal de los cuales siete se componen de bismuto y de una mezcla de magnesio y zinc, otra está compuesta de aluminio y la novena es una hojuela redonda que está compuesta de un metal de color negro y plateado.
En base a esto, los científicos que han analizado estos materiales afirman que su composición sería de origen extraterrestre, que son materiales cuya composición no se da de forma natural en la Tierra, es decir, que, por ejemplo, nunca se habría dado el caso de que se encontrara en una mina un pedazo de metal que estuviera compuesto de forma natural de bismuto, magnesio y zinc. Por otro lado, el aluminio, aunque sí es un elemento químico natural, nunca se encuentra de manera aislada en la Naturaleza, sino siempre formando parte de la composición de otros minerales o metales.
TTSA también afirma que estos materiales muestran la capacidad de levitar si son expuestos a un campo electromagnético, fenómeno que se conoce cómo levitación magnética.
Sería por esta propiedad que presentan estos materiales según TTSA por lo que esta compañía habría firmado este contrato con el ejército, pues, según afirma la propia empresa, con estos materiales se podrían construir vehículos que funcionarían sin ninguna clase de combustible.
De hecho, teniendo en cuenta lo que la propia TTSA explica sobre cuales son sus objetivos, todo esto podría formar parte de un esfuerzo por parte de esta compañía por lograr que se revele por fin la verdad sobre los OVNIs.
Esto supondría que TTSA es una organización que habría venido a sumarse a los varios grupos de entusiastas de los OVNIs que abogan porque se revele la verdad sobre estos, en la creencia de que lo que los gobiernos ocultan, más que la existencia de extraterrestres, es que tienen en su poder tecnología extraterrestre, negándole de esa forma al resto de la humanidad los beneficios que podría obtener de una fuente de nuevos conocimientos que nos permitirían respetar la Naturaleza de nuestro planeta sin renunciar al progreso científico y tecnológico, ya que serían una serie de conocimientos que nos permitirían desarrollar tecnologías no contaminantes.
Efectivamente, TTSA no es la única organización que «lucha» porque se revele la verdad sobre los OVNIs con estas ideas en mente.
De hecho, de éstas, la más conocida es The Disclosure Project, una organización sin animo de lucro fundada por Steven M. Greer, un traumatólogo y ufólogo estadounidense, en 1993, y que, cómo TTSA, cuenta entre sus miembros con científicos y antiguos miembros del gobierno estadounidense. Así, por ejemplo, uno de los miembros de ésta organización fue el ya difunto astronauta Edgar Mitchell.
The Disclosure Project es una organización que «lucha» porque se revele la verdad sobre los OVNIs. Sus miembros están convencidos de que el gobierno norteamericano no solo sabe de la existencia de extraterrestres, sino también de que tiene en su poder naves alienígenas y que lo está ocultando.
Lo que esta organización persigue es que el gobierno deje de ocultar esta supuesta verdad para que científicos de todo el mundo puedan estudiar esta tecnología y todos podamos beneficiarnos de ella.
Al igual que The Disclosure Project, hay algunas otras organizaciones e iniciativas que persiguen este mismo objetivo.
Volviendo a TTSA y los «metamateriales» que ha entregado al ejército, en cuanto a cómo se hizo con ellos, la propia compañía afirma que los consiguió cuando la periodista Linda Moulton Howe se los entregó a Tom DeLonge. Howe, al parecer, se habría hecho con ellos, a su vez, gracias a que era colaboradora de Art Bell, un locutor de radio, ya difunto, famoso por ser el presentador del programa De Costa a Costa (Coast to Coast AM), un programa de radio que trata sobre estos temas. Este, a su vez, se habría hecho con ellos gracias a que se los envió una persona anónima que se los entregó junto a una carta que le habría mandado un tío de esta persona.
Al parecer, siempre según TTSA, el autor de esta carta, un supuesto sargento del ejército de los EEUU, le explicaría a su sobrino que las piezas de metal serían fragmentos de la supuesta nave alienígena que se estrelló en Roswell en 1947 con los que este sargento se habría hecho a raíz de habérselos quedado cuando los recogió cuando, según él, participó en la operación de recuperación del OVNI siniestrado.
Por otro lado, hay que señalar que ha habido científicos que han aportado explicaciones racionales para explicar los resultados que han arrojado los análisis de la composición de estos fragmentos de metal.
El Dr. Chris Cogswell, por ejemplo, doctor en Ingeniería Química y presentador del podcast The Mad Scientist, ha afirmado que una de las explicaciones a la composición de las piezas es que pueden tratarse de desechos de una fábrica metalúrgica. Según él, la pieza que se compone de una aleación de bismuto, magnesio y zinc; puede perfectamente tener su origen en un proceso de purificación del plomo por el procedimiento de eliminar el bismuto usando magnesio, un procedimiento conocido cómo proceso Betterton-Kroll.
Otros científicos han asegurado que puede tratarse de materiales extraterrestres, sí, pero en el sentido de que puede tratarse de fragmentos de meteoritos o asteroides.
Pero, al parecer, al menos el Dr. Cogswell, no ha tenido acceso a estos materiales y no ha podido estudiarlos, por lo que sus palabras no pueden ser tomadas más que como su opinión sobre los resultados arrojados por los estudios hechos por la propia TTSA.
El contrato firmado por TTSA y el ejército es de cinco años de duración, por lo que, como mínimo, no se hará público ninguno de los resultados que arrojen los experimentos del ejército hasta 2024; por lo que habrá que esperar, por lo menos, hasta ese año para saber si, efectivamente, los materiales obtenidos por TTSA son realmente de origen extraterrestre, o si, por el contrario, están en lo cierto quienes afirman que estos objetos son simples residuos metalúrgicos.