
El pasado mes de marzo, la prestigiosa revista científica británica National Geographic publicó un reportaje sobre vida extraterrestre con el elocuente titular «No Estamos Solos».
Sin embargo, a pesar de dicho titular, no se trataba de un reportaje en el que se diera de forma oficial la noticia de que se haya descubierto la existencia de vida extraterrestre. Pero no por ello deja de ser un hecho importante, un hito histórico; pues si bien, cómo ya hemos dicho, no se da en él la noticia del descubrimiento de vida extraterrestre, sí es un reportaje en el que se da a conocer que dentro del campo de la ciencia oficial se está dando un cambio de paradigma, de línea a seguir en la búsqueda de vida extraterrestre.
Este es un reportaje en el que, a través de las entrevistas a cinco investigadores, se nos habla de los distintos proyectos que tienen en marcha la NASA y otras agencias espaciales para buscar vida extraterrestre y de algunos de los que pondrá en marcha en el futuro cercano.
Lo interesante de este reportaje son esos futuros proyectos de búsqueda de vida extraterrestre en los que se está trabajando ya para ponerlos en marcha a no mucho tardar. Y son estos, al menos algunos de ellos, los que suponen el cambio de línea a seguir en la búsqueda de vida extraterrestre que hemos mencionado.
Este cambio de paradigma parte de la idea de que la pregunta ya no es si existe vida fuera de la Tierra. Es casi seguro que la hay. Ahora la pregunta es: «¿Cómo damos con ella?».
Para responder a esta pregunta, la NASA está trabajando en los distintos proyectos de los que se habla en este reportaje, varios de los cuales son proyectos para construir telescopios espaciales, uno de los cuales es el Telescopio Espacial James Webb, que se prevé lanzarlo en 2021.
Sin embargo no todos son proyectos para construir telescopios espaciales.
El reportaje menciona también otros dos proyectos para construir sendos instrumentos que «ayuden» a estos nuevos telescopios espaciales en su labor de buscar exoplanetas en los que pueda haber vida.
El primero de ellos es un proyecto para crear lo que Olivier Guyon, profesor asociado de la Facultad de Ciencias Ópticas de la Universidad de Arizona, ha llamado Óptica Adaptativa Extrema Coronográfica del Subaru (SCExAO por sus siglas en inglés).
Se trata de un sistema que dirigirá la luz de una estrella hacia un espejo que, gracias a que funcionará con 2.000 motores microscópicos, se deformará 3.000 veces por segundo para contrarrestar los efectos del fenómeno por el que la atmósfera provoca que la luz de las estrellas titile; lo que, junto al coronógrafo, que lo que hace es bloquear la luz de las estrellas y permitir solamente pasar la reflejada por los planetas; nos permitirá estudiar la composición de la atmósfera de un planeta extrasolar dado y, a través de ello, detectar la presencia de vida.
El segundo es el proyecto Starshade, un proyecto para construir un instrumento con una forma que recuerda a una flor que será lanzado al espacio para hacer lo mismo que el SCExAO, es decir, bloquear la luz de las estrellas para permitir al Telescopio de Rastreo Infrarrojo de Gran Campo, el telescopio espacial con el que trabajará conjuntamente, ver los posibles planetas extrasolares que orbiten alrededor de ellas.
Cómo se puede ver, el reportaje, al menos el cuerpo de éste, se centra en lo que se está haciendo en la actualidad y lo que se planea hacer en el futuro en el campo de la búsqueda de vida extraterrestre a través de telescopios terrestres y espaciales y radiotelescopios.
Pero también habla de otras iniciativas, otros proyectos más «osados».
De hecho, en el propio cuerpo del reportaje se explica que, en vista de los nuevos avances que se están dando en nuestra tecnología, los científicos están empezando a redefinir su objetivo.
Ahora se está empezando a aceptar la posibilidad de que existan civilizaciones que nos lleven millones, o incluso billones, de años de ventaja de desarrollo tecnológico.
Seth Shostak, por ejemplo, astrónomo del Instituto SETI, defiende que lo que deberíamos hacer no es «sentarse» a esperar a recibir una señal dirigida a nosotros emitida por una civilización extraterrestre, sino buscar nosotros civilizaciones extraterrestres buscando pruebas de la existencia de tecnología, las llamadas tecnofirmas.
Avi Loeb, presidente del consejo asesor de Breakthrough Starshot, ha propuesto buscar las firmas espectrales de clorofluorocarbonos que «ensucien» la atmósfera de planetas de alienígenas que no sobrevivieran a una fase de desarrollo de su tecnología en la ésta aun estuviera en pañales.
Desde la visión más optimista de que podría haber civilizaciones que hubieran sobrevivido a una fase de su desarrollo tecnológico que los hubiera podido llevar a la autodestrucción, en un congreso de la NASA sobre tecnofirmas, se habló de buscar el calor residual de megaestructuras que nosotros hemos imaginado crear en el futuro, como, por ejemplo, una esfera de Dyson.
Sin embargo, en este reportaje, donde más se habla de esos proyectos más «osados» es en los textos que acompañan a las fotos y las recreaciones artísticas digitales.
Por ejemplo, en dos de las recreaciones artísticas digitales se habla, en una, de buscar las llamadas biofirmas, indicios en la composición de la atmósfera de un planeta de la existencia de vida tales como la presencia de oxígeno, dióxido de carbono y metano; y, en la otra, de buscar, precisamente, tecnofirmas.
En otra de las recreaciones artísticas se habla, precisamente, del proyecto Breakthrough Starshot, el proyecto propuesto por el difunto Stephen Hawking, consistente en lanzar varias sondas espaciales de pequeño tamaño impulsadas por láseres que viajen a Próxima Centauri b para explorar dicho planeta en busca de vida extraterrestre.

Es por esto por lo que este reportaje es tan importante. Porque es un reportaje que se está haciendo eco de un hecho muy importante.
Hasta ahora, los científicos solo contemplaban la posibilidad de la existencia de vida en otros planetas bajo la forma de vida microbiana. Ahora, sin embargo, los científicos ya están aceptando la posibilidad de la existencia, ya no solo de vida compleja, sino también inteligente y, lo que es aun más importante, de que estas potenciales formas de vida inteligentes sean muchísimo más avanzadas tecnológicamente que nosotros.
Fuente: No Estamos Solos. National Geographic Magazine, Marzo 2019, pags. 2-35.